!...del alma colectiva de los tiwanakotas!

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PATRICIA COLLAZOS BASCOPÉ- O LO QUE PUEDE EL AMOR

Por Carlos Garrido Chalén

(*) Presidente Ejecutivo de la Unión Hispanoamericana de Escritores

Patricia Collazos Bascopé,Licenciada en Pedagogía en el Reedweed University de Charleston, Carolina del Sur, Estados Unidos, Académica de Ciencias Humanísticas y Relaciones Humanas de España, Méjico y la República Dominicana y Académica de Genealogía y Heráldica de Méjico, ex Candidata a la Vice presidencia de la República de Bolivia, es una escritora que nadie podrá jamás obviar o ningunear, por que en verdad enorgullece a la literatura de su tierra y del mismo Continente.







Dicen que cuando en 1972 coronaron a Patricia Collazos Bascopé como Miss La Paz (Bolivia), no sólo fue por esa belleza diferente que Dios le ha dado, sino también porque el Jurado extasiado por sus virtudes, le pareció verla como una ñusta imperial envuelta en túnicas de telas multicolores, moviendo sus trenzas al compás de tarkas y pinkullos. De eso habla la historia (y la histeria de quienes la admiraron). Y cuentan que la vieron con su yareta y cintas de bayeta en la fiesta de luz bailando en las montañas.

Ella misma escribiría más tarde en su magistral libro "La reencarnación de Patricia Beatriz", que primero fue polvo acunado en la falda de los cerros, "polvo que resistió el llamado del viento" dorándose al sol de las mañanas. "Aquí he nacido y dentro de mi caminan miles de años venidos quién sabe de donde ­ dice ­ para formar el centro de mi cuerpo. Nunca he salido de esta tierra porque soy parte de ella. Y como nunca he salido de aquí,he visto muchas cosas que han pasado… hombres correr buscando eso que llaman gloria y, que sin embargo, se anuda a la muerte, porque cuando corrían algunos caían para nunca más levantarse al ser golpeados por una laja, con la que la mano de otros hombres les quitaban la vida, al tirársela desde lejos. Otros caían y gritaban, maldecían la vida, se revolcaban, se desesperaban al ver cómo corría su sangre sin que ellos se movieran, pero más tarde podían levantarse. Y también he visto al Huari Runa, que caminaba con los ojos prendidos en el corazón de alguna doncella, y reía, y caminaba hasta que aparecí yo. Entonces no supo que hacer. Me miraba y yo lo miraba, no sé qué sentía él, pero yo aspiré en el aire un olor a algo extraño y mi corazón se fue como el polvo cuando el viento se lo lleva por delante; sin embargo no me movía. El tampoco.

Así estuvimos mucho tiempo, hasta que en el cielo florecieron las estrellas y no nos podíamos ver, sólo nuestros ojos brillaban como nunca. Así, vencimos el miedo y el Huari Runa me tomó de la mano y volvimos al pueblo donde casi nadie nos miraba porque todo era negro, menos nuestros corazones" . Patricia Collazos Bascopé cuenta que ese día, la noche tenía otro color y otro sentido. "De repente el velo de la noche se fue rasgando y a medida que lo hacía yo también fui Hari Warmi. Una voz me dijo eso eres, ahora estás 800 años atrás.¿Dónde estoy? pregunté, y el viento me contestó: Estás flotando en el recuerdo. Ahora eres Huerakkocha warmi. No había luz clara como ahora, sino una penumbra que desleía todo con su mano de olvido. Cerré los ojos. Al abrirlos estaba en el mismo lugar, pero al mismo tiempo en otro. Todo ha cambiado, dije. Si, todo cambia. La tierra es más joven, los cerros son más chicos. La luz menos clara ¿ves?. Casi no puedo ver, dije. Si. Es que ahora eres Huari Warmi, y estás 1300 años más atrás.¿Cómo es posible?.Todo es posible. Tienes que estar preparada para todo. Algo dentro de mí se movió y parecía que me arrancaba la cabeza. Sentí un mareo. Me están jaloneando, dije. No importa. Es el tiempo que va y viene, está jugando contigo.

Cuando se me pasó el mareo, todo era diferente de nuevo, aunque también había algo igual al paisaje de antes. Ahora eres Purun warmi y estás 1100 años atrás. Entonces he avanzado, dije. Claro tu siempre vas adelante, pero tus recuerdos te llevan atrás. Es el mismo altiplano. No creas. Es más bajo.¿no sientes más calor?.Si y no. Cómo es eso, me dijo el viento. Si, es más cálido que hace un momento. No te comprendo. La que no entiende qué pasa soy yo. Quiero decir que cuando me dijiste que era Purun Warmi he sentido más calor, pero cuando me dijiste que era Wari Warmi, mi cuerpo ha sentido más calor todavía.¿Por qué?.No lo sé. Pero vamos, me dijo y me levantó como a una pajita que vuela en el viento de agosto, y volé, volé en un remolino que levantaba polvo, mucho polvo. Estuve dando vueltas como una loca, pero no tenía miedo. Cuando me di cuenta estaba sobre la tierra. Todo estaba en calma. Ahora eres Auca Warmiy estás en el mismo sitio, sólo te he levantado y de nuevo te he depositado en el mismo sitio.


Bueno, más o menos en el mismo sitio, porque ¿sabes? El espacio se mueve y cambia de aspecto cuando me dicen que vaya más lejos. Ahora eres el alma de este polvo. Y tienes 2001 años. Suma todo y verás que estás aquí desde hace 5300 años. Y el techo de mi choza otra vez tuvo la apariencia que siempre tiene". Es en ese juego de acordes inéditos, en ese expandir su imaginación por territorios jamás abordados, en donde logramos ver a un Patricia Collazos, verdaderamente tierna y hasta genial.

Que se entrega a una narrativa poética que todo lo hace posible. Que tiene la habilidad de conectarnos con el pasado y con el futuro; y que al presente lo convierte en viento para alarnos. Es decir, para prestarnos sus alas con las que consigue volar a la estratosfera para congeniarnos con el cielo. Y regresar a la tierra para confundirnos con el viento. En éste diálogo de gran valor literario, que también consigna, podría estar la explicación a nuestros dichos: "¿Qué me ha pasado?¿He soñado?¿A dónde he ido?¿Quién me ha llevado?
 
Todo esto me he preguntado. Parece que lo hice en voz alta porque mi papá ha abierto los ojos y me ha mirado.¿Dónde has estado? me ha preguntado. -Aquí nomás, pero parece que también he estado allá. -¿Dónde has estado? -Ya te he dicho que aquí nomás -También me has dicho que has estado aquí y en otra parte. Eso no puede ser. -Si papá. He estado aquí y en otra parte. Mi mamá también se ha despertado. -Que estás diciendo hija ­ me ha dicho. -Que he ido a alguna parte sin moverme. -Entonces has soñado. Menos mal. Creí que te habías vuelto loca, Wairuru. -Yo también. Menos mal. -¿Y por qué has llegado tarde? -Ah. Me he encontrado con un joven y nos hemos mirado y mirado. -¿Te ha tirado piedras? -Nada, mamá. Se ha quedado alelado, mirándome. -¿Y vos qué has hecho? -Nada -¿Nada? -Nada…bueno. Yo también lo he mirado. -¿Cómo?¿Vos también lo has mirado? -Si. No podía apartar mis ojos de él.. -¿Y después? -Después nos hemos venido al pueblo -¿Quién es? -No lo conozco. Primera vez que lo veo, pero.. -No puede ser. Eso está mal. Mi papá se estaba levantando de su cama con furia y entonces mi mamá le dijo: -Déjala. ¿no te acuerdas cuando nosotros nos encontramos al borde del río esa tarde? Y mi papá se ha quedado como volando en el aire. Después se ha vuelto a acostar. -
Dormite ­ me han dicho los dos"


Su propensión natural a la ternura, a manejar con destreza los abismos, pero también las alturas por donde su alma con fragor se empina, delinean a una poeta excepcional de grandes contenidos, de verbos que pocos pueden usar, porque para hacerlo se necesita entraña, virtud y consecuencia. Si Ud. quiere encontrarla, la hallará junto a Príncipes y Reyes, a Presidentes de la República y grandes dignatarios con los que se codea, pero también sufriendo el dolor y la miseria de los oprimidos, de los pobres extremos, de los sin voz, a quienes les pone el hombro para que sepan que también son seres humanos que merecen el respaldo de los hombres y de Dios, que existe.

Aunque la noche, como ella misma dice, "se rompa en un llamado que pronuncia su nombre como parte de la brisa". Y "escogida del destino" ­ como kantuta o como wairuru ­ "volando como las palomas más veloces", su fuerza interior sea parte "del alma colectiva de los tiwanakotas" que llegan a su prisa. Patricia Collazos Bascopé no es entonces una luz al fondo del laberinto. Es el fulgor de un espíritu que ennoblece a la literatura; que le pone esa cuota instintiva sin cuyo aliento todo sería banal e intrascendente.

Aporte instintivo y amor, por que el instinto solo, desprovisto de venas comunicantes no vale, sino tiene la fuerza del amor que todo lo define, que hasta al paisaje más indescifrable lo delinea, y nos declara ciudadanos del mundo a todos. Incluyendo a los que no aman.

Ave Viajera comienza así, con éste prólogo del gran Maestro de las Letras Peruanas Carlos Garrido Chalén, la Serie en homenaje a  Patricia Collazos Bascopé, ilustre Poetisa y Escritora Boliviana,  Invitada de Honor de esta Edición Especial de Ave Viajera, Premio 2008 Espere nuestra próxima actualización gráfica y textual. Gracias. El Editor